EDUCAR EN TIEMPOS DE CELERIDAD: educación, política, tecnología y artes liberales
Acaba de publicarse La educación entre el mundo clásico y moderno: política, tecnología y artes liberales, un libro que edité junto con el Dr. Santiago Pérez Zapata. El volumen nace de una inquietud compartida: ¿Qué significa formar hoy cuando convivimos con la aceleración tecnológica, la polarización y una fatiga cultural que empobrece el debate? En lugar de ensayar un manifiesto más, preferimos armar un mapa breve y útil: seis ensayos que conversan entre sí y permiten trabajar —en aula, en seminarios o por cuenta propia— tres frentes que se necesitan mutuamente: educación y política, educación y tecnología, educación y artes liberales.
El libro se sostiene en una pluralidad real de perspectivas y procedencias. Convocamos a autores de España, Argentina, México y Colombia (Juan Fernando Segovia, Jerónimo Molina Cano, Sebastián Pineda Buitrago, Alejandro García y Daniela Rangel, Mario Luis Descotte y Gonzalo Descotte) con una consigna simple: intervenir el presente con argumentos y ejemplos concretos, sin nostalgia y sin fuegos artificiales. Cada capítulo puede leerse por separado —ideal para módulos cortos, clubes de lectura o cursos de formación docente—, pero ganarás más si recorres el conjunto: la política sitúa los fines y el horizonte del bien común; la tecnología se entiende como medio potente que exige criterio; y las artes liberales (lectura, conversación, escritura, música, matemáticas en su sentido clásico) ofrecen hábitos y ritmos que mantienen viva la inteligencia cuando todo empuja a la prisa.
En la primera sección, “Educación y política”, defendemos algo elemental que solemos olvidar: la política no es un trámite de gerencia, sino cuidado del bien común. Eso devuelve espesor a palabras gastadas —autoridad, comunidad, virtud cívica— y permite revisar currículos y métodos con una pregunta incómoda pero imprescindible: ¿para qué enseñamos? La segunda sección, “Educación y tecnología”, parte de una constatación: lo digital es ineludible, pero no es neutral. Allí se proponen criterios de diseño pedagógico para integrar plataformas, bibliotecas y herramientas sin que el medio devore los fines; cómo sostener conversaciones largas en un ecosistema que todo lo fragmenta; cómo evaluar lo que importa cuando el brillo de lo inmediato distrae. La tercera sección, “Educación y artes liberales”, recupera el otium universitario —no como privilegio ocioso, sino como práctica de libertad— y recuerda que aprender requiere tiempo, método y silencio: nadie piensa bien con el reloj en la nuca.
El volumen, patrocinado por Unicervantes y publicado en Tirant Lo Blanch, incluye un homenaje al Dr. Juan Fernando Segovia (1956–2025). No es un gesto ceremonial: es el reconocimiento a una trayectoria que insistió en la educación con sentido público, la discusión argumentada y la responsabilidad intelectual. Ese homenaje atraviesa el libro como un recordatorio: sin arraigo en el bien común, la escuela y la universidad se vuelven administración sin alma.
Para docentes, este libro ofrece rutas aplicables ya: secuencias de lectura que vinculan textos clásicos con debates actuales; preguntas guía que no se agotan en consignas; y criterios para defender en instituciones reales espacios de lectura lenta y evaluación rigurosa. Para estudiantes, es una puerta de entrada franca: capítulos cortos, ejemplos claros y bibliografía mínima de arranque. Para quienes están fuera del circuito académico pero no renuncian al pensamiento, es un descanso del ruido: ideas ordenadas que no evaden la complejidad ni la convierten en jerga.
Si deseas acceder al texto, es de libre acceso, gratuito. Solo debes registrarte en la página de Tirant y fingir la compra, pues no se te hará absolutamente ningún descargo, ni debes poner tarjeta alguna. Aquí el enlace de acceso.

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